Durante
este curso hemos podido profundizar y reflexionar sobre la innovación educativa, comprendimos que para poder innovar, debemos
delimitar, debemos explorar, debemos diseñar, y finalmente debemos implementar.
Sin embargo, quisiera
centrar mi reflexión más en la actitud, que en el trabajo, pues para ser
innovador se debe de estar constantemente dispuesto a la posibilidad de cambiar, tanto nuestras estrategias como nuestras herramientas; de nada sirve que logremos implementar algo innovador, si luego seguiremos negándonos a cambiar de estrategia o de herramientas, recordemos que lo que hoy parece innovador,
en un año o dos podría ser obsoleto.
El innovador nunca deja de plantearse nuevas
oportunidades, nunca deja de explorar.
El innovador inquieto está abierto a nuevas estrategias, a nuevas
tecnologías, a nuevas metodologías, nunca deja de escuchar a sus estudiantes, nunca
deja de consultar a sus mentores, nunca deja de socializar sus ideas con otros
colegas, nunca deja de probar, no se cansa de experimentar, y sobre todo no le teme a equivocarse. En resumen, un verdadero innovador vive
constantemente actualizándose y dispone de un abanico de posibilidades.
En
estos momentos, cuando escribo estas letras, el mundo atraviesa una crisis nunca
antes vista (por esta generación) a raíz del virus Covid-19; durante estas
semanas el mundo y especialmente el mundo académico, se ha replanteado muchas de sus prioridades y todos nos hemos dado
cuenta que no hay nada que pueda sustituir la presencia humana, que en la docencia no hay forma más efectiva de conocer a los
estudiantes que por medio de una clase presencial; pero
también nos hemos dado cuenta de todo lo que NO aprovechamos de la tecnología, ha quedado demostrado que muchos aspectos de la docencia se pueden trabajar en línea y hay una
infinidad de recursos en el Internet y en la tecnología, que facilitan la educación y la hacen interactiva. Como abogado y especialmente como docente, confío plenamente que cuando las cosas vuelvan a la normalidad, tendremos la gran oportunidad de
aprovechar al máximo la tecnología y amalgamarla con las clases presenciales, para sacar el mayor provecho y seguir siendo... innovadores.
“Innovar es una actividad de riesgo,
cuyo principal riesgo es no practicarla”.
Pablo Stuardo Berthet Mauricio
Abogado de soluciones para la
justicia.
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