domingo, 3 de mayo de 2020

REFLEXIÓN FINAL



Durante este curso hemos podido profundizar y reflexionar sobre la innovación educativa, comprendimos que para poder innovar, debemos delimitar, debemos explorar, debemos diseñar, y finalmente debemos implementar.  
Sin embargo, quisiera centrar mi reflexión más en la actitud, que en el trabajo, pues para ser innovador se debe de estar constantemente dispuesto a la posibilidad de cambiar, tanto nuestras estrategias como nuestras herramientas; de nada sirve que logremos implementar algo innovador, si luego seguiremos negándonos a cambiar de estrategia o de herramientas, recordemos que lo que hoy parece innovador, en un año o dos podría ser obsoleto.
El innovador nunca deja de plantearse nuevas oportunidades, nunca deja de explorar.  El innovador inquieto está abierto a nuevas estrategias, a nuevas tecnologías, a nuevas metodologías, nunca deja de escuchar a sus estudiantes, nunca deja de consultar a sus mentores, nunca deja de socializar sus ideas con otros colegas, nunca deja de probar, no se cansa de experimentar,  y sobre todo no le teme a equivocarse.   En resumen, un verdadero innovador vive constantemente actualizándose y dispone de un abanico de posibilidades.
En estos momentos, cuando escribo estas letras,  el mundo atraviesa una crisis nunca antes vista (por esta generación) a raíz del virus Covid-19;  durante estas semanas el mundo y especialmente el mundo académico, se ha replanteado muchas de sus prioridades y todos nos hemos dado cuenta que no hay nada que pueda sustituir la presencia humana,  que en la docencia no hay forma más efectiva de conocer a los estudiantes que por medio de una clase presencial;  pero también nos hemos dado cuenta de todo lo que NO aprovechamos de la tecnología,  ha quedado demostrado que muchos aspectos de la docencia se pueden trabajar en línea y hay una infinidad de recursos en el Internet y en la tecnología, que facilitan la educación y la hacen interactiva.   Como abogado y especialmente como docente, confío plenamente que cuando las cosas vuelvan a la normalidad, tendremos la gran oportunidad de aprovechar al máximo la tecnología y amalgamarla con las clases presenciales, para sacar el mayor provecho y seguir siendo... innovadores. 

“Innovar es una actividad de riesgo, cuyo principal riesgo es no practicarla”.

Pablo Stuardo Berthet Mauricio
Abogado de soluciones para la justicia.

 

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